Algo nos hemos dejado en el camino. I – II
julio 6, 2010
Cuando legalizamos el asesinato en masa, la secesión de una patria, coartamos la libertad de las personas de manera flagrante, permitimos que (una vez más) se intente vencer al terrorismo con diálogo y no con la justicia, que nos roben cada día más, y por si fuera poco, que la prácticamente nula justicia que hay en nuestro país, se vuelva en contra de quienes trabajan para que la misma llegue a los que viven al margen de ella, es que algo nos hemos dejado en el camino.
Son muchas las señales que indican que de nuevo el Gobierno de nuestro país se dispone a dar coba política a quienes hacen del asesinato y el terror, no un modo de protesta política, sino un auténtico estilo de vida. Que representantes de la sociedad española, se sienten en una mesa repleta de asesinos a negociar el futuro de nuestra nación, es un derecho, que dicho en pocas palabras y por múltiples razones, no tienen. Cuando el electorado vota (de una manera arcaica y lamentable que le obliga a elegir a un partido y no a una serie de personas como representantes políticos que es como debería de ser), y un partido consigue formar gobierno, a éste se le otorgan múltiples poderes para dirigir la economía de un país, la legislación que rige lo que deberían de ser las rectas vidas de los ciudadanos, y la capacidad de gestionar los fondos que mediante impuestos recauda el estado.
A lo que desde luego no tienen ningún derecho, dentro de esa batería de en cierto modo limitados poderes, es a que se incluya el derecho de asfixiar económicamente a la ciudadanía, de elegir por ella lo que para nuestros políticos es lo que mejor la conviene, de tomar decisiones que afectarán de manera irreversible a nuestras vidas (en el sentido más vital de la palabra), derecho a decirnos qué es lo que deberíamos de escuchar, leer, pensar, querer, desear, padecer y opinar.
Cuando miramos hacia otro lado para seguir en la inconsciencia cuando asesinos quedan impunes de crímenes, cuando la investigación de la mayor masacre que se ha producido en nuestro país llevándose la vida de 192 personas ha sido archivada junto con un vagón de irregularidades tan grandes y miserables como los vagones en los que yacían los muertos un 11 de marzo, y hacemos oídos sordos al llanto y desesperación de las víctimas y familiares, que viviendo un auténtico infierno en la Tierra se les ha negado hasta la justicia a sus seres queridos asesinados, y hasta cuando nos llegamos a posicionar ideológicamente al lado de quienes están apoyando políticamente esta auténtica vergüenza, es que algo, sinceramente, nos hemos dejado en el camino.
Cuando el poder político interfiere tanto en nuestras vidas, que aun siendo informados (cierto es que por pocos medios) casi a diario de los abusos de poder que la casta política perpetra contra el pueblo que le ha otorgado el poder, aún permanecemos impávidos en nuestros sillones viendo cómo Nadal gana campeonatos de Wimbledon, es que algo nos hemos dejado en el camino.
Cuando saqueados a impuestos, muertos de hambre por el paro, llenando los comedores de la beneficencia y aun así criticando a las organizaciones que los proveen de comida, cuando todavía nuestro gobierno no adopta las medidas necesarias para acabar con este derroche no nos movilizamos por acabar con esta casta suicida que nos lleva a la quiebra sin remedio, siendo avisados además por las más prestigiosas agencias del mundo, es que algo nos hemos dejado en el camino.
España idiotizada, sedada, adormecida, inconsciente… ¿Por qué?