Por si no era bastante triste que el único movimiento juvenil desde la Transición Española con atención de los medios y suficiente fuerza como para remover conciencias en Europa y otras partes del mundo, sea el movimiento de los indignados (o indignantes), es mucho más lamentable ver cómo día tras día, la izquierda española supuestamente democrática apoya, anima y jalea a ésta tropa de niñatos aburridos y malcriados.

Entendiendo que los indignados (o indignantes), piden entre otras cosas una reforma económica global, o una independencia judicial total, no cabe en cabeza humana que se les haya olvidado elementos tan fundamentales como los dos siguientes:

1. La unidad de España. Patria común e indivisible de todos los españoles.

Resulta ridículo plantear cualquier reforma, o indignarse ante cualquier organismo, o clamar por cualquier mejora, sin tener claro dónde quiere aplicarse, o qué quiere mejorarse. España es nuestra nación, y nuestro deber como ciudadanos es cuidarla, mejorarla y velar por la que será la tierra que verá nacer a nuestros hijos. Si el sistema que en ella está establecido, dista de manera tan profundamente radical como las reformas que solicitan los indignados (o indignantes), personalmente me plantearía cambiar mi residencia. Entre otros motivos porque les da igual la unidad de España, y cometen el error de anteponer unas ideas a la indisolubilidad de una nación. Error por el que sin embargo tanto luchó el antifranquismo porque no se cometiera; la izquierda, viendo a España sumida en una dictadura, quiso desmantelar ese estado autoritario y devolver el poder al pueblo. Porque España era su nación, y se la habían arrebatado.

Tales valores patrióticos, perfectamente compatibles (entonces) con la izquierda y la derecha, hoy no se tienen. El movimiento indignante, es básicamente un movimiento más cercano a un proyecto antisistema-comunista (sinónimo de terrorista) y apátrida, que democrático o de proyecto nacional.

2. La defensa de las Víctimas del terrorismo.

No se puede tomar la bandera de la justicia social, y al mismo tiempo olvidarse de las miles de familias destrozadas por el terrorismo. Además de ser una prueba más de la deriva ideológica que sufre este despreciable movimiento, resulta especialmente abyecto comprobar cómo se desprecian y vilipendian a las familias de los asesinados. No se puede tener en cuenta, dentro de un sistema democrático, a alimañas que además de no condenar el terrorismo, no muestran el más mínimo de los respetos ante quienes han sido objeto del mismo. Tal hecho, desautoriza más (si cabe) a quienes hablan del movimiento indignado (o indignante) como un movimiento popular. La sociedad española ha mostrado en numerosas ocasiones su solidaridad, apoyo, respeto y gratitud a las familias de los asesinados. La primera seña de un movimiento que quiera tomar la etiqueta de “popular”, debe cumplir unos mínimos comportamientos democráticos, y de respeto a quienes también conforman la sociedad española, como son las Víctimas.

Sin estos dos principios, sobra el resto del programa indignado (e indignante por su contenido).

Sin embargo, si cuaja con el programa del Gobierno; en constante colaboración con independentistas, y en su desprecio sistemático a la víctimas de los mismos.

Estamos de acuerdo en que España necesita un cambio, pero también sabemos que el cambio que necesita no es un 15M.

El 5 a las 5

febrero 10, 2011

El 5 a las 5

Finalmente, y a pesar de las trabas del Ayuntamiento de Madrid, el 5 de febrero, a las 5 de la tarde, la voces de las víctimas del terrorismo, así como las de quienes las apoyamos incondicionalmente, pudieron ser escuchadas por todo aquel que quisiera oírlas.

Si un Gobierno olvida a sus víctimas, ¿qué autoridad moral puede tener?

Las fotos que desde la organización del evento pude tomar, están publicadas en el siguiente enlace:
http://www.facebook.com/profile.php?id=100000094239298&sk=wall

Después de todo, hoy también sigue siendo 11M.

 

El 5 a las 5

febrero 4, 2011

Mañana, día 5 a las 5

Son, la voz del dolor. La voz de nuestra dignidad como nación. La voz de quienes fueron asesinados por vivir en libertad. Son, las víctimas del terrorismo.

Su memoria, su recuerdo, y sobretodo su dignidad, se están viendo menospreciados por quienes, con una de absoluta falta de escrúpulos, conciencia y moral, están negociando con sus verdugos.

Dar la espalda a las víctimas, negociando con sus asesinos y elevándolos así a la categoría de demócratas, es la política más ignominiosa que un Gobierno puede cometer. Personas con una ética y moral tan degradada y degradante, corrupta y ofensiva para un pueblo que se vuelca con sus víctimas cada vez que tiene oportunidad, no deberían ser quienes gobernaran un país. Ni siquiera un pueblo, barrio o vecindario.

El grado de perversión, poder e impunidad de éstas personas es tal, que incluso en las más altas esferas de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, han conseguido ejercer presión, haciendo suyos a inspectores, jefes de policía, jueces y fiscales.

La más reciente prueba del peligro que éstas personas representan para un país democrático, comprometido con el dolor de sus víctimas, con su recuerdo y su dignidad, lo tenemos en el caso Faisán.

El caso Faisán, se resume en la negación y renuncia total de las fuerzas de seguridad a su cometido: la policía, avisando a unos terroristas de que la propia policía, esta cercando uno de sus escondites para detenerles.

La implicación política (dando las ordenes oportunas), policial (ejecutando tales ordenes, sin reparar en la traición a los muertos de su propio cuerpo) y judicial (intentando en varias ocasiones archivar la investigación), nos dan las evidencias de hasta qué punto está corrompida nuestra nación, nuestro sistema, y quienes conforman las estructuras más fundamentales de nuestro Estado.

Por todo ello, y por nuestra propia dignidad, mañana día 5 de febrero, a las 5 de la tarde, todos en la calle Serrano.

La manifestación pasará, y servirá para más o menos, pero no se podrá decir, que ante el abuso incesante de quienes no tuvieron respeto por nuestros muertos, la sociedad fue también cómplice de tales abusos debido a su omisión, sumisión, y falta de conciencia.

LMR

Queridos lectores:

Esta semana, se ha producido la ya famosa crisis de Gobierno, con relevación de Ministros incluida; aquella de la que desde primavera de este mismo año tenemos noticias, y que hasta esta misma semana ha sido sospecha para algunos, y secretismo para otros. Horror para todos.

No volvemos a descubrir América si decimos que el socialismo español es a la propaganda, lo que Hugo Chávez a manipular y ganar elecciones; y es que si alguna moraleja se puede sacar de esta crisis de Gobierno, es justo esa. Con una relevación de ministros, dos telediarios y media rueda de prensa, la imagen del Gobierno frente a la opinión pública, ha sufrido un lavado de cara, que deja llano el camino al candidato que en 2012 se disponga a ganar las elecciones.

Este fin de semana, el Partido Popular en pleno, se ha congregado en el Hotel Auditorium de Madrid, en un acto de clausura de la convención regional del PP de Madrid. Aguirre, Rajoy, catedráticos, barones regionales, Gallardón… Todos unidos para darle el empujón que le falta al partido para al fin terminar de configurarse como una alternativa clara al Gobierno. Aguirre, ha lanzado un mensaje claro, que el auditorio en pleno ha aplaudido en pie: “todos están invitados al proyecto del Partido Popular. Sin exclusiones.

Lejos quedan aquellos mítines como el de Elche, en el que Mariano Rajoy mandaba a los liberales y conservadores del partido, a marcharse del PP en busca del partido liberal o conservador. Quizá por ello, Mariano no ha ganado ningunas elecciones, y Esperanza, cada vez que hay comicios, bate los record históricos del PP de Madrid.

La imagen de unidad dentro del Partido Popular, puede llegar a ser creíble, pero el PSOE, con el lavado de cara de la crisis de Gobierno (más bien crisis ministerial), con el apoyo de todas las grandes televisiones (sin excepciones) y con el poder y presión que puede ejercer la Moncloa, ciertamente, ver a Rajoy jurar el cargo de presidente, más bien parece una ilusión que un suceso remotamente factible en año y medio.

Un proceso de primarias en el Partido Popular hacia estas fechas el año que viene (si el Gobierno actual ha aguantado hasta entonces) podría terminar de fortalecer la imagen del candidato que optara a la presidencia. La salida de Rajoy cada vez va tomando menos cuerpo por muy lamentable que sea para nuestro país. ¿Alguien se imagina que en EEUU un candidato que pierda se vuelva a presentar a las elecciones no una, sino dos veces más? Resulta de ciencia ficción. Menos en España, claro.

 

Tomando como indicadores, la facilidad que tiene la izquierda para influir en la opinión pública, el desgaste de Rajoy, el año y medio que queda hasta las elecciones, la negociación con ETA, la mordaza sindical, la Pantoja en los juzgados, y el poder desorbitado que el portavoz (o portacoz) del Gobierno, ministro del interior y vicepresidente primero, ejerce sobre el Estado, todo parece apuntar a una nueva victoria de la izquierda en nuestro país, en los comicios de 2012.

Por todo ello y más: 6 años, ¡y lo que te rondaré morena!

 

Muchos, hablan de que la degradación de la democracia es algo palpable, que en apenas 30 años se ha quedado obsoleta y que la sociedad demanda un nuevo modelo de gobierno más abierto, menos burocrático, con una mayor alternancia y sobre todo, con menos poderes sobre sectores como la comunicación.

Sin distar mucho de esta tesis, en LMR queremos ir más allá, y poner el punto de mira no en la degradación de la democracia (que también), sino en la degradación de las ideas.

La degradación de las ideas, viene ligada de manera obvia e inseparable a la degradación de la juventud. Aunque pueda sonar a tópico, pensemos por un momento en la generación de nuestros padres. El que más y el que menos, tuvo algún familiar ligado en su juventud a alguna ideología política, la cual practicaba con fervorosidad dentro y fuera de casa, y por la cual, en la mayoría de los casos, ha salido una familia de un color o de otro. En los años 60, 70, e incluso en los 80, la juventud estaba comprometida con la política.

Los antifranquistas, querían acabar con un régimen totalitario, censurador y que a sus ojos, coartaba de manera intolerable sus libertades más fundamentales. Los favorables al franquismo, defendían la continuidad de la dictadura tras la muerte de Franco, porque pensaban que con la adopción de la democracia en España, los valores con los que habían crecido, los valores que habían hecho de España un país prospero y fructífero, los valores que habían mantenido 40 años de paz, irremediablemente desaparecerían.

Nada más lejos de la realidad.

Como podemos ver, fuera la ideología que fuese, todos profesaban una. Cada uno a su manera y cada uno la suya. Por ella luchaban y por ella se comprometían, todos por ella día a día, vivían y trabajaban con la esperanza de que, en un contexto de respeto mutuo y diálogo, pudieran de alguna manera convencer al otro y llegar a excitar la reflexión en la mente del contrario, llegar a hacerle temblar los cimientos de sus más profundas convicciones.

Hoy, resulta difícilmente imaginable poder contemplar este cuadro de debate, reflexión, ambición, ideas, aspiraciones, inquietudes e ilusiones, en la juventud de chiquilicuatres que pueblan nuestra nación. Ojo, esto no es el tópico de la juventud desnortada como ya en el siglo IV antes de Cristo decía Sócrates de la juventud de entonces “Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros“, es mucho más serio. Es, además de todo eso, una indiferencia absoluta por todo aquello que no sean sus propios intereses. El egoísmo o la avaricia, además de ser un pecado capital, es un sentimiento propio del ser humano, pero el egoísmo idiótico (ni si quiera despótico) que caracteriza a los nuevos españoles sobrepasa lo alarmante.

Cuando legalizamos el asesinato en masa, la secesión de una patria, coartamos la libertad de las personas de manera flagrante, permitimos que (una vez más) se intente vencer al terrorismo con diálogo y no con la justicia, que nos roben cada día más, y por si fuera poco, que la prácticamente nula justicia que hay en nuestro país, se vuelva en contra de quienes trabajan para que la misma llegue a los que viven al margen de ella, es que algo nos hemos dejado en el camino.

Son muchas las señales que indican que de nuevo el Gobierno de nuestro país se dispone a dar coba política a quienes hacen del asesinato y el terror, no un modo de protesta política, sino un auténtico estilo de vida. Que representantes de la sociedad española, se sienten en una mesa repleta de asesinos a negociar el futuro de nuestra nación, es un derecho,  que dicho en pocas palabras y por múltiples razones, no tienen. Cuando el electorado vota (de una manera arcaica y lamentable que le obliga a elegir a un partido y no a una serie de personas como representantes políticos que es como debería de ser), y un partido consigue formar gobierno, a éste se le otorgan múltiples poderes para dirigir la economía de un país, la legislación que rige lo que deberían de ser las rectas vidas de los ciudadanos, y la capacidad de gestionar los fondos que mediante impuestos recauda el estado.

A lo que desde luego no tienen ningún derecho, dentro de esa batería de en cierto modo limitados poderes, es a que se incluya el derecho de asfixiar económicamente a la ciudadanía, de elegir por ella lo que para nuestros políticos es lo que mejor la conviene, de tomar decisiones que afectarán de manera irreversible a nuestras vidas (en el sentido más vital de la palabra), derecho a decirnos qué es lo que deberíamos de escuchar, leer, pensar, querer, desear, padecer y opinar.

Cuando miramos hacia otro lado para seguir en la inconsciencia cuando asesinos quedan impunes de crímenes, cuando la investigación de la mayor masacre que se ha producido en nuestro país llevándose la vida de 192 personas ha sido archivada junto con un vagón de irregularidades tan grandes y miserables como los vagones en los que yacían los muertos un 11 de marzo, y hacemos oídos sordos al llanto y desesperación de las víctimas y familiares, que viviendo un auténtico infierno en la Tierra se les ha negado hasta la justicia a sus seres queridos asesinados, y hasta cuando nos llegamos a posicionar ideológicamente al lado de quienes están apoyando políticamente esta auténtica vergüenza, es que algo, sinceramente, nos hemos dejado en el camino.

Cuando el poder político interfiere tanto en nuestras vidas, que aun siendo informados (cierto es que por pocos medios) casi a diario de los abusos de poder que la casta política perpetra contra el pueblo que le ha otorgado el poder, aún permanecemos impávidos en nuestros sillones viendo cómo Nadal gana campeonatos de Wimbledon, es que algo nos hemos dejado en el camino.

Cuando saqueados a impuestos, muertos de hambre por el paro, llenando los comedores de la beneficencia y aun así criticando a las organizaciones que los proveen de comida, cuando todavía nuestro gobierno no adopta las medidas necesarias para acabar con este derroche no nos movilizamos por acabar con esta casta suicida que nos lleva a la quiebra sin remedio, siendo avisados además por las más prestigiosas agencias del mundo, es que algo nos hemos dejado en el camino.

España idiotizada, sedada, adormecida, inconsciente… ¿Por qué?

Hipocresía Real

junio 29, 2010

Carta a Su Majestad, el Rey Juan Carlos I:

Alteza, éste domingo como bien sabe, ha tenido lugar en el Congreso de los Diputados, el primer homenaje a las víctimas del terrorismo que se celebra en tal sitio. En el discurso que ha pronunciado, ha instado a la sociedad a “tener el deber y la responsabilidad de agradecer su coraje, de proteger su dignidad, de garantizar sus derechos y de reparar su sufrimiento”.

Extrañas reflexiones en boca de un monarca que:

No ha dudado en pisar el coraje, la dignidad, los derechos y el sufrimiento de 192 muertos que fallecieron en Madrid hace ya seis años;

Que firma las leyes que permiten que un hijo se vaya a la tumba sin que se le haya hecho justicia a su padre asesinado;

Que con su silencio permite que asesinos salgan a la calle, y residan en el mismo bloque que una victima del terrorismo.

El que calla otorga, debería de saber Su Majestad, aunque… ¿Quién es un insignificante súbdito como para cuestionar las decisiones de su alteza?

Guardar silencio en un día como hoy, como ayer, y desde hace 6 años sin pedir una investigación sin irregularidades ni incógnitas, sin secretos de sumario ni humillaciones a las víctimas, sin versiones oficiales ni dobles sentencias escritas, es una defección moral de la que, orgulloso, hace gala careciendo de vergüenza y pudor en este acto del Congreso.

Su afán por levantar simpatías entre los sectores más radicales de la izquierda, nos está costando vidas, Majestad, y no solo eso, sino también nos está costando el dolor y la dignidad de las víctimas que a usted tanto le gusta citar en sus Mensajes Reales y pomposos discursos.

Si verdaderamente su deseo, es el de “desterrar para siempre las divergencias irreconciliables, el rencor, el odio y la violencia, y lograr una España unida en sus deseos de paz y de armonía” tal como y como lo expresó un veintisiete de diciembre de mil novecientos setenta y ocho, el pueblo le ruega que empiece de una vez a trabajar para poder conseguir tan honroso fin.

La complicidad que otorga con silencio, no hace sino asfixiar aún más a un pueblo que se ve avasallado por criminales en las calles, desalmados en los escaños, y algunas veces auténticos miserables disfrazados bajo una toga.

Recupere el espíritu que con tan buen rumbo nos llevó a la democracia, y haga de la nación que reina el lugar que el día de la promulgación de la Constitución prometió a todos los españoles.

LMR

La sociedad de Zapatero

marzo 18, 2010

http://www.libertaddigital.com/el-candelabro/la-sexta-promociona-el-abuso-sexual-en-generacion-ni-ni-1276387605/

Solo en una sociedad enferma, sin escrúpulos ni moral, y sobretodo vacua de cualquier código ético, puede haber consumidores de este tipo de cochambre televisiva.

Programas como estos, son los que conforman la televisión de Zapatero. Conductas como estas, son las que se promocionan en la televisión de Zapatero. Ejemplos de conducta como éstos, son los que promulgan como modelos de sociedad en la televisión de Zapatero.

Esta es, la televisión de Zapatero. Televisión, que al mas puro estilo “A paseo” de Alberti, denuncia, juzga y alguno ejecuta, a aquellos que considera impropios de formar parte de su sociedad.

Suponemos, que este programa estará diseñado como formación complementaria a la asignatura Educación para la Ciudadanía, una materia que:

Anima a alumnos de primaria a conocer y explorar la masturbación.

Ridiculiza e injuria a la Iglesia Católica, mientras habla de respeto a la libertad religiosa y a “otras culturas”.

Ensalza el marxismo, obviando los millones de muertos que los regímenes comunistas han asesinado causado a lo largo de la historia.

Insulta y desprestigia de manera directa a comunicadores e intelectuales españoles.

Difunde entre sus alumnos cómics con títulos de tan dudosa catadura moral como Alí Baba y los 40 maricones.

Desautoriza el derecho a la vida, proponiendo como tema de debate el asesinato de personas de la tercera edad bajo el eufemismo El derecho a morir dignamente.

Si los individuos que hemos visto en el programa que realiza la productora de Carlos Arguiñano, tienen comportamientos de “personas” que aún no han estudiado Educación para la Ciudadanía, ¿qué sociedad tendremos dentro de 5-10 años?

Tarde del martes 14 de abril de 1981.

Tras otra jornada de trabajo, José María Félix Latiegui, se dispone a salir de la fábrica en la que cada día honradamente, gana el pan para su esposa y dos hijos.
Nada más salir del complejo, José Antonio Zurutuza Sarasola, se acerca a él (como no, por la espalda), le encañona y le dispara.
Tiros, que no solo ponen fin a su vida, sino a la armonía de un hogar, la felicidad de una familia y a la existencia de un  hombre que, con su ejemplo y su constancia, llevaba cada día a su casa valores tales como la honradez, el esfuerzo o el sacrificio.

Hoy, en el año 2010, prácticamente 30 años después de este cruel homicidio, aún no hay justicia para los huérfanos de Latiegui. Huérfanos, que durante 30 años se han despertado cada mañana, sabiendo que aquellos que asesinaron fríamente a su padre, siguen en libertad, y que hoy, si se les juzga, no es por el asesinato de su padre. La Justicia Española (o lo que queramos entender como tal), dictamina que este crimen ha prescrito y que, en consecuencia, no se puede juzgar a quienes apretaron el gatillo; sobradamente identificados, y (faltaría más) cumpliendo condena por otros delitos.
Tras 30 años de juicios, recursos, apelaciones, y un sin fin de batallas legales para que exista un mínimo de higiene en esta inmunda y pestilente cloaca a la que llamamos justicia, cuyos corruptos muros y pilares formados por individuos carentes de moral, anidan en los más oscuros y abyectos estamentos de nuestro sistema político y judicial, para esta “justicia”, la vida de Jose Mª no vale el minuto de ningún juez ni fiscal de esos a los que según tengo entendido, todos pagamos el sueldo.
Para los jueces y fiscales de España, que alguien se nos acerque por la espalda, nos tirotee, y nos mande al cementerio, puede ser un acto sin respuesta judicial .
Para la justicia de España, los asesinatos prescriben. Para la justicia de España…
¿Sabe España de justicia?
Junto con la voz del asesinado sin justicia Latiegui y sus huérfanos, claman las voces de los 192 muertos del 11M y sus familias.
La sociedad joven debe ser consciente de estos problemas e implicarse en la labor de acabar (y no digo apelar a su conciencia, porque probado está que no tienen), con aquellos jueces y fiscales que ya sea por desidia, dinero, poder o ambición, dejan a un lado su obligación como representantes de la verdadera justicia, la ley y el Código Penal, y responder de sus actos. Lástima que ya sepamos el final de ese proceso.

No obstante, no hagamos de los jueces y fiscales los culpables de todos los males de este mundo. Como en todo, los hay buenos y los hay malos; como en todo, abunda lo malo.
El verdadero problema, radica en el Código Penal de nuestro país.
Leyes obsoletas que no hacen sino dejar asesinos en la calle. Permitir que un asesino de 25 personas ya haya cumplido su pena, y que si se le juzga, no sea por ninguno de los muertos que él mismo asesinó, sino por otro delito.
Permitir que se destruya el escenario de 192 asesinatos, dejando ir impune a quien mando su destrucción. Permitir que comunidades autónomas de España vulneren impunemente la Constitución.
En resumen: La justicia Española permite que el delito, deje de ser delito.

La mañana del 11 de marzo de 2004, cuatro trenes de cercanías estallaban en el centro de Madrid llevándose por delante la vida de 192 personas, y dejando a otras 1500 heridas o mutiladas.
Desde la mañana del 11Mtodos los días son 11M hasta que se sepa la verdad.
Ayer fue el sexto aniversario del asesinato de 192 inocentes y de la dignidad de nuestra Nación. El sexto aniversario en el que aún no sabemos ni quién ni por qué.
Desde la mañana del 11M, el régimen constitucional en el que vivíamos se ha ido consumiendo en apenas legislatura y media, hasta el punto de ponerse como mínimo en entredicho (y cuando no en indiscutible atropello), puntos tan fundamentales para una Nación como la unidad territorial, la justicia, y la confianza que tiene la sociedad en sus representantes políticos.
Desde la mañana del 11M, varios holdings formados por grupos de comunicación, tomaron un pulso a la sociedad española, hasta el punto invertir las sensaciones naturales del ser humano. En caso de un atentado terrorista como el que vivimos aquella mañana de marzo, lo natural de un demócrata, es ponerse de parte de su Gobierno, afirmarse en su creencia de libertad, justicia y valores, y no dar la razón a quienes mediante la violencia pretenden supeditar a aquellos contra los que actúa.
En esta ocasión, en vez de lo anterior, la sociedad se puso completamente en contra de su legítimo Gobierno, y con 192 cadáveres nos embarcamos en unas elecciones que desde la primera explosión debieron ser aplazadas; la sociedad, se puso completamente en contra de su legítimo Gobierno, y gracias al terror del asesinato de 192 muertos, 3 días después, les dimos a los terroristas lo que con nuestros muertos reclamaban.
Con nuestro miedo, nuestra reacción, nuestra falta de juicio y de sensatez, España quedó postrada ante los terroristas, y como ejemplo para el futuro, un objetivo que se deja chantajear siempre que haya cadáveres encima de la mesa de negociación.
La vergüenza de nuestra nación, es el 11M.
Desde de la mañana del 11M, todo y todos los días, son 11M.
Desde la mañana del 11M, todos nos sentimos como las hijas de Latiegui; huérfanos de Nación, huérfanos de Justicia, y lo más triste de todo: huérfanos de querer averiguar quién ordeno la muerte de 192 inocentes.

No olvidemos lo inolvidable, y exijamos la investigación justicia de estos horrendos crímenes.
Si no lo hacemos, ¿con qué cara le contaremos a nuestros nietos que esas bombas no solo se llevaron las vidas de 192 personas, sino también nuestra dignidad, conciencia y amor propio?

Revolución sindical.

marzo 4, 2010

Que España es un país lleno de sinvergüenzas, ladrones, canallas, traidores, mafiosos, explotadores y demás gentuza, no es nada nuevo, y quien crea que ha visto de todo, cada día tiene una oportunidad de equivocarse. De hecho, no es noticia la noticia que hoy se comenta aquí, pero no puede pasar por alto ni un minuto más.
La mordaza que el Gobierno de Jose Luís Rodríguez Zapatero ha puesto sobre los sindicatos ya de por si silentes en la España de los cuatro millones de parados, si se tradujera gráficamente, sería algo parecido a un gran fajo de billetes atados a forma de bozal sobre un perro viejo y sarnoso; que como perro viejo y cual prostituta retirada, sabe cómo agradar a cualquier amo, y que como sarnoso, ha aprendido a convivir con la sarna de la traición a su verdadero amo; Al amo al que se debe, al amo al que desde el principio le educó y le dio su razón de ser:
El trabajador.
Los sindicatos en España, como en cualquier otra parte del Mundo, no deberían de ser otra cosa que ese perro sucio y mal oliente de agresiva dentadura con el que amenazar a quien quiera entrar a robar en nuestra propiedad. Esa bestia inmunda y sin escrúpulos, que destruya a quienes quieran privarnos de nuestros derechos más fundamentales. Un mal mantenido con el único fin de asegurar nuestra tranquilidad.
Pues bien. En nuestro país, la que hasta hace dos días era nuestra perra Laika nacional, rescatada de los callejones y alimentada con nuestro pan para hacer de ella un arma contra las injusticias laborales, se ha convertido en el peor enemigo de lo que Marx llamaba el proletariado.
Siguiendo con el símil, no se entendería que una perra avarienta por alimentar a sus cachorros y satisfacer sus propias necesidades le guardara la misma lealtad al amo que le proporciona diez platos de comida, que al amo que le proporciona uno.
De la misma manera, no se puede entender que un sindicato de trabajadores guarde mayor lealtad a un gobierno que a la clase trabajadora; la clase a la que se debe. La cual, mediante sus afiliaciones y cuotas, ha dado vida a su actividad y su razón de ser.

Sin embargo, en este caso, es el Gobierno el que mediante subvenciones y chanchullos les proporciona mayores ingresos y beneficios. Es el Gobierno el que económicamente tiene las de ganar, y ellos, sin escrúpulos ni conciencia ninguna, también.
La corrupción en España, llega a todos los niveles, pero resulta simplemente nauseabundo que esta panda de majaderos a los que ahora ya si TODOS pagamos el sueldo con el erario público que nos pertenece, se nieguen a hacer su trabajo por el simple hecho de ser fieles, leales y serviles al amo que les concede un mejor pan que llevarse a la boca, en vez de crear una actividad sindical decente y ordenada, que viva las cuotas de sus afiliados.
Visto lo visto, queda claro a lo que se referían cuando siempre hablaban de revolución.
Al final, como tantos, todo se reduce a querer meternos la mano en el bolsillo, y lo peor, es que les hemos dejado la cartera abierta, con los billetes asomando y haciéndonos los despistados.

Sentencio:
Nosotros, los trabajadores, creamos la bestia. Ahora, se ha vuelto contra nosotros.

Destruyámosla.

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